La Buena Semilla: Jueves 9 Enero
Jueves
9
Enero
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean.
Marcos 3:28
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.
Hechos 3:19
Blasfemia

En el derecho francés, la noción de blasfemia fue abolida por la ley del 29 de julio de 1881 sobre la libertad de prensa. En realidad, lo que se derogó fue la blasfemia como delito, pero esa palabra siempre existe. Ella significa: «Palabra o expresión gravemente injuriosa contra una divinidad». Y es una palabra que Jesús mismo utilizó.

Delante de Dios, la blasfemia es, pues, un pecado muy grave, puesto que es una injuria hecha a Dios mismo. Pero el Dios a quien la Biblia nos revela es un Dios de gracia. Él afirma que tales palabras pueden ser perdonadas a los que las profieren. Él mismo fue ofendido de una manera mucho más grave. Hace aproximadamente 2.000 años, los hombres clavaron a su Hijo en una cruz. A los sufrimientos físicos se añadieron las burlas, los insultos y las provocaciones de la multitud. En lugar de utilizar sus poderes divinos y aniquilar a sus verdugos, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Fue así como el amor de Dios respondió a la maldad del hombre, y este amor no ha cambiado.

Nos prometió su perdón, si nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados. Que uno sea blasfemador, asesino, o una persona respetable, no hay otro camino para hacerse beneficiario de la gracia que él nos ofrece. Amigo lector, quien quiera que usted sea, retenga esta promesa: “Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Génesis 10-11 - Mateo 7:7-29 - Salmo 6 - Proverbios 2:16-22