| La Buena Semilla |
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Lunes 161-204 |
10 Acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne… estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora… vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Efesios 2:11-13 |
Junio 2013 |
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La pared de separación Dios, en su soberanía, escogió a un pueblo, al que deseaba colmar con sus bendiciones y, por medio de él, bendecir a toda la tierra (Génesis 12:2-4). Pero no escogió al pueblo más numeroso ni al más poderoso (Deuteronomio 7:7), sino la descendencia de un hombre de fe llamado Abraham. Según el plan de Dios, ese pueblo debía vivir solo y no ser contado entre las naciones (Números 23:9). Una pared de separación había sido establecida entre Israel, el pueblo de Dios, y las demás naciones. Sin embargo, vemos que, a través de la historia, hubo ramas que se extendieron sobre este muro (Génesis 49:22). De este modo una mujer moabita, Rut, y un oficial sirio, Naamán, obtuvieron bendiciones especiales de parte de Dios. |
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