La Buena Semilla: Jueves 1 Agosto
Jueves
1
Agosto
No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Romanos 7:19-20, 24-25
¿Soy libre? (2)

Desde la desobediencia del hombre en el huerto del Edén, la humanidad ha sido esclava de Satanás, del mundo y del mal que hay en cada uno de nosotros. Jesús libera de esta esclavitud a todos los que creen en él. Los creyentes sabemos que él dio su propia vida para rescatarnos de nuestro antiguo amo. Sin embargo, cada uno puede comprobar: “No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”. Por un lado, me gustaría hacer el bien, ayudar a los demás, ¡y no puedo! Y por otro lado, sé que hay cosas que están mal, que me hacen daño, que afectan a los demás, pero no puedo dejar de hacerlas. Conocemos al Señor, pero la tendencia a hacer el mal está en nosotros, y a menudo sucumbimos. Nos sentimos desgraciados, por ello exclamamos: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”.

¡Solo Jesucristo puede hacerlo! Él fue condenado en mi lugar, murió en la cruz por mí. Debo aceptar que estoy muerto con él (2 Timoteo 2:11); pero como él resucitó y está vivo, yo también estoy vivo con él. Me transmitió su vida por medio del Espíritu Santo. Jesús me ha dado todo lo que necesito para vencer el mal en mí: una nueva vida, la vida de Cristo, y el Espíritu Santo que la fortalece. Todo creyente lo posee. ¿Cuál es la diferencia entre un creyente infeliz, frecuentemente dominado por sus codicias, y uno que vive libre, apartado del mal y feliz de hacer el bien? Es lo que descubriremos el próximo jueves.

Jeremías 5 – Lucas 12:41-59 – Salmo 89:38-45 – Proverbios 20:18-19