La Buena Semilla: Lunes 19 Agosto
Lunes
19
Agosto
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
Juan 4:28-30
Mi corazón se abrió como una puerta oxidada
Testimonio

«Desde niña me intrigaba mucho la persona de Jesús. Sentía que había un vacío dentro de mí. Veía que mis amigos cristianos vivían en paz, lo que no ocurría con mi familia, que había caído en una espiral de drogas y delincuencia. Me hundí en una depresión que empeoraba con cada nueva desgracia familiar.

Uno de mis hermanos tuvo que pasar por un programa de desintoxicación. Cierto día me pidió que lo acompañara a una de sus terapias, esperando que esto me ayudara a salir de mi problema. Allí descubrí que las personas que iban a ese lugar estaban como destruidas, pero aprendían a amarse unas a otras. Nunca se hablaba de videntes o profetas, sino solo de Dios.

En esa época uno de mis primos se volvió cristiano. Le pedí que me regalara un Nuevo Testamento, y cuando lo leí, experimenté un verdadero cambio. Sentí que mi corazón se abría como una puerta oxidada. Comprendía cada versículo con cada fibra de mi ser. Era como si estuviera bebiendo agua fresca, y no quería perder ni una gota. Experimenté una extraña y nueva alegría; era una sensación muy dulce. Jesús empezaba a obrar en mí.

Como la mujer samaritana, cuya historia se narra en el capítulo 4 del evangelio de Juan, empecé a hablar de Jesús a todos los que conocía. Una semana después, mi marido y mis tres hijos también aceptaron a Jesús como su Salvador».

Nadia

Jeremías 23:1-20 – Lucas 23:1-25 – Salmo 96:7-13 – Proverbios 21:23-24