La Buena Semilla: Viernes 16 Febrero
Viernes
16
Febrero
El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna.
Juan 3:36
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
1 Juan 5:12
Sed de vida eterna

Cuando uno es adolescente, cree que tiene toda una vida por delante, pero cuando llega a la década de los cincuenta años, la vida le parece corta. Y cuando sobrepasamos los setenta, comprendemos que la vida puede llegar rápidamente a su fin. ¿Es posible que no exista nada más que esta vida? En el fondo sentimos que no es así, y la Biblia lo confirma (Eclesiastés 3:11).

Cuando creemos en Jesús, Dios nos da la vida eterna. Y esta no comienza con nuestra muerte. ¡Nos es dada antes de la muerte, en el momento en que creemos! Después de la muerte es imposible recibirla. La vida eterna continúa para siempre, más allá de la muerte de nuestros cuerpos, en compañía del Señor que nos ama y a quien amamos.

La Biblia habla de la vida eterna como un regalo de Dios, accesible solo en Cristo Jesús Señor nuestro. “La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

La vida eterna no puede resumirse en una sucesión infinita de años. Ella es independiente del tiempo y existe dentro, fuera y más allá del tiempo. Por eso, si hemos creído en el Señor Jesús, no tenemos que esperar la vida eterna, pues la tenemos desde el momento en que ponemos nuestra fe en Cristo. ¡La tenemos ahora y para siempre! “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

“Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

Génesis 50 – Hechos 1 – Salmo 22:25-31 – Proverbios 9:13-18