La Buena Semilla: Jueves 20 Junio
Jueves
20
Junio
Luego que clamaron al Señor en su angustia… los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones… Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.
Salmo 107:13-16
¿Libre o prisionero?

En el año 2001, un narcotraficante considerado como uno de los criminales más poderosos del mundo se escapó de una cárcel de máxima seguridad, ¡escondido en un vehículo del servicio de lavandería! En el año 2018, en un helicóptero, cómplices rescataron del patio de su cárcel a un peligroso delincuente. Estas fugas son espectaculares, como otras; algunas incluso han sido llevadas a las pantallas.

A veces el hombre puede escapar de la cárcel, a pesar de los cerrojos, los muros y las torres de vigilancia. Pero hay una cárcel de la que nadie puede escapar: la del pecado, en la que todos estamos encerrados desde que nacemos. El estatus social y la riqueza no hacen ninguna diferencia; para todos, la acusación es la misma: el pecado. El castigo también es el mismo: la condenación eterna.

A menudo minimizamos nuestras faltas y pensamos que somos personas honestas, pero la Biblia nos dice que “todos pecaron”, y que somos cautivos de “la ley del pecado” (Romanos 3:23; 7:23). Jesús dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34).

¿Quiere ser libre de esta “prisión” espiritual? Reconozca que es un pecador y acepte a Jesús como su Salvador; él puede romper esas cadenas ahora mismo. Entonces usted podrá vivir una vida libre en Cristo, pues la Palabra de Dios lo garantiza: “Si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Y el apóstol Pablo dice: “La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

Números 2 – 1 Timoteo 2 – Salmo 73:1-9 – Proverbios 17:21-22